Hay aprendizajes que no necesitan un libro, una ficha ni una pantalla. Lo niños pequeños aprenden tocando, por eso los papás nos pasamos muchísimo tiempo recogiendo, guardando las cosas peligrosas fuera de su alcance y comprando muchos juguetes. A veces, para aprender, basta con poner las manos en la tierra, plantar una semilla, regarla y esperar. Esto pasa con los